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El Departamento de Interior del Gobierno Vasco ha prohibido la ofrenda de una corona de flores en el mauselo del cementerio en recuerdo y homenaje a los fallecidos en el bombardeo del 26 de abril de 1937. Una decisión que ha cogido por sorpresa a la Corporación Municipal cuando el  acto estaba organizado cumpliendo estrictamente todas las recomendaciones preventivas anunciadas por las autoridades sanitarias. En concreto se contaba con 4 personas -una para el toque de la campaña de la Iglesia de San Juan destruida durante el bombardeo, el dantzari y txistulari para el aurresku y  otra para depositar la corona de flores- cuando el Real Decreto por el que se estableció el estado de alarma recoge que el límite de asistentes para las ceremonias fúnebres bien en un cementerio o en un tanatorio, son de 5 personas: tres familiares, el chófer del coche de la funeraria y el enterrador.