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Las faldas del cementerio de Zallo ya cuentan con un nuevo e ilustre vecino. Se trata del árbol sagrado de Senegal denominado baobab, que procede de la donación del vecino africano Modou Sexe, que por petición del alcalde, José María Gorroño, trajo una semilla de esta especie popularmente llamada árbol botella o pan de mono. Posteriormente, otro residente, el protésico dentista José María Elordui, se cuidó de mimarla en su consulta durante cuatro años.

La Adansonia, como científicamente se denomina el árbol, aparece en el escudo de la República de Senegal. Además un grupo de baobabs marca el lugar donde se estableció una antigua aldea que es utilizado como lugar en que se reúnen las comunidades de África, para tomar decisiones importantes. También está considerado como símbolo de resistencia, tolerancia, vida comunitaria y longevidad, y dotado de propiedades mágicas.

Este crece en la Isla de Madagascar, Australia y en África continental y es un árbol de tronco masivo, con forma de botella o irregular y lleno de nudos. Su altura puede oscilar entre los 5 y 30 m, y el diámetro del tronco supera los 11 m. Estos adoptan la forma de botella durante la etapa de madurez, a partir de los doscientos años. En buenas condiciones, sobre suelo arenoso, con un clima templado y lluvias entre 300 y 500 mm pueden vivir hasta 800 o 1000 años, aunque se habla de ejemplares que han alcanzado los 4000 años.