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LOS ALBORES DE LA HUMANIDAD
Desde
la PREHISTORIA la vega de Gernika ha ofrecido
toda clase de posibilidades al hombre.
El santuario más importante que detecta
la presencia humana en el valle, es la cueva de
SANTIMAMIÑE (Kortezubi), habitada
en la Prehistoria a partir del Magdaleniense (15.000
a C.). Santimamiñe es el santuario por excelencia
gracias a las pinturas rupestres legadas en él,
equiparables en calidad y riqueza a las de Altamira,
en la cornisa cantábrica.
Así sabemos que la vega guerniquesa debió
estar poblada de grandes bosques en los que vivían
ciervos, jabalíes y otros animales que formaban
la base de la vida económica de Santimamiñe.
Tras la época de las glaciaciones, hacia
el 9.000 a de C., empezó a conformarse una
nueva forma de vida heredera del Paleolítico:
LA CULTURA DE LOS CONCHEROS.
El clima era más benigno, los hielos de
las altas montañas se fundieron y los animales
de clima frío emigraron hacia otras regiones.
Fue preciso hacer frente a las necesidades de la
alimentación buscando más intensamente
toda la abundante serie de mariscos que ofrecía
la ría.
Durante el NEOLITICO, hacia el
5.000 a. C., los habitantes de Santimamiñe
no abandonaron la cueva a pesar de que el clima
se había suavizado. Es probable que para
estos momentos la lengua vasca estuviera formándose
como un vínculo de unión y comunicación
entre aquellos hombres.
El influjo de la CULTURA INDOEUROPEA DEL
HIERRO se dejó sentir en los últimos
siglos del primer milenio, en torno al Siglo II
a de C. Los recién llegados introdujeron
un nuevo modelo de ocupación del espacio.
Se asentaban en lugares estratégicos, eligiendo
determinadas cumbres, desde las que dominaban las
vías de comunicación más importante
y los cursos de los ríos principales. Vestigios
de esta cultura son los poblados de Marueleza (Nabarniz),
Kosnoaga (Gernika) e Iluntzar (Nabarniz) y el Santuario
de Gaztiburu (Arrazua).
En cuanto a la ÉPOCA ROMANA,
la ría de Gernika es el espacio del territorio
bizkaino que ofrece mayor número de testimonios:
La estela de Morga (s. IV), objetos de Peña
Forua, asentamiento de Portuondo y otras zonas de
la costa. Entre todos destaca especialmente el asentamiento
de Forua, en actual estado de estudio. Estas localizaciones
se sitúan en pequeños escarpados naturales
en la margen izquierda de la ría, vinculadas
al tráfico marítimo de cabotaje, y
a la explotación de los recursos naturales
del área (minas de hierro y mármol).
LA FUNDACION Y EVOLUCION
DE GERNIKA
En
este entorno, El Conde Don Tello fundó el
28 de abril de 1366 la Villa de Gernika. En su origen,
la Villa se asentaba en la encrucijada formada por
los caminos de Bermeo a Durango y de Bilbao a Elantxobe
y Lekeitio. Su ubicación es un punto estratégico
donde confluye, además de los caminos citados,
una vía natural importante, como es la ría,
a donde los barcos podían acceder hasta la
casa del –Puerto de Suso–. En esta fundación
aparecen, pues, ciertas razones mercantiles.
Con el tiempo adquirió una tipología
urbanística típica de Villa vasca,
constituída por una serie de calles paralelas
cortadas en ángulo recto por otra transversal
y por las iglesias que se hallaban ubicadas en los
extremos del recinto urbano.
En Gernika, que en el siglo XV alcanzaba 5,8 Ha.,
y contaba con unos 865 habitantes, el núcleo
central estaba formado por cuatro calles paralelas:
Goyenkale, Azokekale, Artekale y Barrenkale y una
transversal denominada Santa María.
La vida de la Villa, con una rígida normativa
municipal encaminada a preservar los privilegios
de la pequeña burguesía dominante,
permaneció con escasas alteraciones a lo
largo de los Siglos XVI y XVII.
En el Siglo XVIII tenía el contorno de la
Villa 749 casas regulares, con las calles ya comentadas,
además de una plaza en el centro, donde se
erguía el edificio del Ayuntamiento, había
una cárcel pública para el castigo
de los malhechores de todo el Señorío
y un Hospital y Casa de Misericordia para acoger
a los vecinos pobres de la Villa.
La estructura de los edificios, con abundantes
entramados de madera, hacían frecuentes los
incendios (1521, 1537 y 1835), a los que habría
que añadir las inundaciones importantes que
sufría la Villa cuando coincidía el
temporal de lluvias con la pleamar. Frente a estas
desgracias naturales, el ritmo diario del guerniqués
transcurría entre las actividades agrícolas
(cultivo de cereal, productos hortícolas
y árboles frutales), artesanales (rementeros,
sastres, zapateros, fabricación de lino...)
y comerciales (transporte y venta de mercancías).
Estos siglos se caracterizaron por el constante
enfrentamiento de la Villa con su vecina, la Anteiglesia
de Lumo, por problemas jurisdiccionales de límites,
que no se solucionaron hasta el año de 1882
en que ambas poblaciones se unieron para dar origen
a Gernika-Lumo.
Las industrias llegarán en la primera década
del Siglo XX. La población creció
constantemente, pasando de los 4.500 habitantes
de 1920 a los 6.000 de 1936.
En un pequeño promontorio de la Villa se
encuentra la CASA
DE JUNTAS con su simbólico árbol.
Una costumbre fuertemente enraizada entre los vascos
era la de congregarse bajo un árbol, generalmente
un roble, para decidir sobre los intereses de la
comunidad, tradición bastante generalizada
en la Europa medieval. Por lo que respecta a Bizkaia,
cada territorialidad administrativa (Merindad) tenía
su propio árbol.
Con el correr de los siglos se singularizó
el árbol de Gernika, que se encontraba en
la Anteiglesia de Lumo, en donde existía
un paraje denominado Gernikazarra, con un robledal
y una ermita. A la sombra de este árbol se
redactaron las leyes vizcaínas hasta el año
1876, bajo los auspicios de todos los pueblos, que
enviaban dos representantes (Junteros) a las sesiones
(Juntas Generales).
Esta incipiente forma de democracia y respeto a
la libertad fue glosada por el filósofo Rousseau,
el poeta William Wordsworth, el dramaturgo Tirso
de Molina y el bardo Iparraguirre con su GERNIKAKO
ARBOLA.
Después
de la incorporación del Señorío
de Vizcaya a la corona de Castilla, se generalizó
la costumbre de que los reyes castellanos acudieran
a Gernika para prestar “so el Arbol”
el juramento de respetar los Fueros vizcainos. Francisco
de Mendieta recogió el juramento de los Fueros
por el Rey D. Fernando el Católico el 30
de Julio de 1476 en un cuadro denominado popularmente
“El besamanos”. El aspirante a rey D.
Carlos de Borbón, durante las guerras carlistas,
acudió a Gernika, un 3 de Julio de 1875 para
jurar los Fueros. A lo largo del Siglo XIX las concentraciones
en torno a la Casa de Juntas fueron muy frecuentes,
tanto por las convocatorias a Juntas como por la
celebración de actos políticos.
GERNIKA SÍMBOLO
DE PAZ
Con motivo de la Guerra Civil, la Villa fue totalmente
destruida el 26 de Abril de 1937 por la aviación
alemana de la Legión Cóndor, enviada
por Hitler para colaborar con el ejército
de Franco. Durante cuatro horas aproximadamente
los aviones alemanes redujeron a escombros la ciudad
entera. Con este acto experimental se daba inicio
a las barbaridades de posteriores guerras.
En 1966 se celebró el VI Centenario de la
Fundación de la Villa. El monumento a D.
Tello de la Plaza de los Fueros, obra del escultor
guerniqués Agustín Herranz, conmemora
tal efemérides.
En 1987 se celebró el 50 aniversario del
bombardeo juntamente con el Precongreso de la Asociación
Mundial de Ciudades Mártires, que celebraría
posteriormente su Congreso en Madrid y que reunió
a representantes de todo el mundo. Gernika-Lumo
participa desde entonces en dicha Asociación.
Al año siguiente, 1988, se inauguró
el monumento "Gure Aitaren Etxea", de
E. Chillida y en 1990, se emplazaba a su lado la
obra del escultor inglés Henry Moore "Large
Figure in a Shelter". Ambos conjuntos monumentales
expresan el símbolo de Gernika-Lumo como
Ciudad de la Paz.
Como consecuencia de la actividad llevada a cabo
en este apartado de "Gernika símbolo
de la Paz" se han producido hermanamientos
con diversas ciudades, mediando compromisos de colaboración
en campos como la cultura, la educación y
la industria: Berga
(Cataluña-1986), Pforzheim (Alemania-1988)
y Boise (Idaho - EEUU 1993).
Actualmente Gernika-Lumo, que cuenta con 16.313
habitantes, es un pueblo próspero en servicios,
industria, cultura y educación que trabaja
por un futuro prometedor.
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